Roberto García Ferreras nos envía una crónica sobre los corredores en la montaña que ilustramos con las fotos de nuestro amigo Fernando García sobre la misma carrera y sobre la de Castillo del Alba, para poner la guinda publicamos las clasificacion de la carrera de Torre del Bierzo que nos envía el amigo Gus.
CORREDORES EN LA MONTAÑA
- Contar mi primera experiencia en carreras de montaña me avergüenza, más cuando el patio de mi casa fue El Faedo y las monumentales montañas de caliza y roble que circundan Ciñera.
- En noviembre del 99 alguien que decía ser organizador, contactó conmigo para ofrecerme participar en una carrera “no muy dura” (cachondo el tío) que partiría de Villamanín y llegaría a Vegacervera. Aquello fue eterno, después de más de 25 kms de interminables e inesperados valles, peñas, barro y nieve (todo ello con zapatillas de asfalto por supuesto) conseguí llegar. Por la duración creí que en vez de “Meta” iba a poner en el cartel “Bienvenido a Francia”. También aquel día con mi tiritona comprendí el dicho de los corredores nórdicos: “no existe el frío, sólo ropa inadecuada”.
Creo que fui cuarto, recibí un trofeo que aún hoy me mira y se ríe.
- Hay tres aspectos básicos que la montaña no perdona a los corredores: Estar físicamente inadaptado a ella, desconocer el recorrido al que te vas a enfrentar y no proveerse del material adecuado. No hay duda, aquel día hicimos pleno.
- Pero la montaña tiene algo que atrapa, algo intangible y que sólo siente quien la transita y observa sus vistas, independientemente de la velocidad a la que lo haga. “Tiene Duende” que diría un flamenco. A veces en lo que a carreras se refiere creemos haberlo visto todo y de repente aparece una prueba como la última de montaña en la provincia de León, la “I Carrera Villalfeide-Polvoreda” y otra vez aparece “el duende”.
- Es la única forma de explicar que un pueblo como Villalfeide con 40 habitantes censados consiga más de 50 voluntarios, un trazado y marcado del recorrido perfecto y una atención muy por encima de lo profesional, familiar.
- Uno llega a pensar que la montaña es el único lugar que el dinero no logra erosionar, sólo así se explica cómo una carrera con cero euros de premios en metálico e ínfimo presupuesto logre congregar a más de un centenar de amantes de la montaña y a otros tantos niños.
- Nombres de referencia como el gran Salvador Calvo o nuestro aventurero Jesús Calleja sintieron la atracción del pico Polvoreda y la panorámica a 2005mts de altitud fue más que suficiente para cubrir sus cachés.
- Cualquier corredor de asfalto que realice leves incursiones por el monte y sobre todo que adapte el recorrido y distancia de la prueba a su momento de forma está preparado para disfrutar de una carrera de montaña. Cuidar este par de aspectos será suficiente para no “pagar la novatada”.
- En la montaña el corredor de asfalto verá lugares que los edificios no le dejan ver, oirá silencios que el ruido urbano mata y comprobará que las mayores obras arquitectónicas no han sido hechas con dinero.
- Larga vida a carreras como la “Villalfeide - Polvoreda”.
Roberto García Ferreras.
CORREDORES EN LA MONTAÑA
- Contar mi primera experiencia en carreras de montaña me avergüenza, más cuando el patio de mi casa fue El Faedo y las monumentales montañas de caliza y roble que circundan Ciñera.
- En noviembre del 99 alguien que decía ser organizador, contactó conmigo para ofrecerme participar en una carrera “no muy dura” (cachondo el tío) que partiría de Villamanín y llegaría a Vegacervera. Aquello fue eterno, después de más de 25 kms de interminables e inesperados valles, peñas, barro y nieve (todo ello con zapatillas de asfalto por supuesto) conseguí llegar. Por la duración creí que en vez de “Meta” iba a poner en el cartel “Bienvenido a Francia”. También aquel día con mi tiritona comprendí el dicho de los corredores nórdicos: “no existe el frío, sólo ropa inadecuada”.
Creo que fui cuarto, recibí un trofeo que aún hoy me mira y se ríe.
- Hay tres aspectos básicos que la montaña no perdona a los corredores: Estar físicamente inadaptado a ella, desconocer el recorrido al que te vas a enfrentar y no proveerse del material adecuado. No hay duda, aquel día hicimos pleno.
- Pero la montaña tiene algo que atrapa, algo intangible y que sólo siente quien la transita y observa sus vistas, independientemente de la velocidad a la que lo haga. “Tiene Duende” que diría un flamenco. A veces en lo que a carreras se refiere creemos haberlo visto todo y de repente aparece una prueba como la última de montaña en la provincia de León, la “I Carrera Villalfeide-Polvoreda” y otra vez aparece “el duende”.
- Es la única forma de explicar que un pueblo como Villalfeide con 40 habitantes censados consiga más de 50 voluntarios, un trazado y marcado del recorrido perfecto y una atención muy por encima de lo profesional, familiar.
- Uno llega a pensar que la montaña es el único lugar que el dinero no logra erosionar, sólo así se explica cómo una carrera con cero euros de premios en metálico e ínfimo presupuesto logre congregar a más de un centenar de amantes de la montaña y a otros tantos niños.
- Nombres de referencia como el gran Salvador Calvo o nuestro aventurero Jesús Calleja sintieron la atracción del pico Polvoreda y la panorámica a 2005mts de altitud fue más que suficiente para cubrir sus cachés.
- Cualquier corredor de asfalto que realice leves incursiones por el monte y sobre todo que adapte el recorrido y distancia de la prueba a su momento de forma está preparado para disfrutar de una carrera de montaña. Cuidar este par de aspectos será suficiente para no “pagar la novatada”.
- En la montaña el corredor de asfalto verá lugares que los edificios no le dejan ver, oirá silencios que el ruido urbano mata y comprobará que las mayores obras arquitectónicas no han sido hechas con dinero.
- Larga vida a carreras como la “Villalfeide - Polvoreda”.
Roberto García Ferreras.