Mostrando entradas con la etiqueta Tebaida Berciana. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Tebaida Berciana. Mostrar todas las entradas

domingo, 3 de mayo de 2015

Cronica y Fotos de la Tebaida

En un domingo marcado por el comienzo del reto de #8dias8maratones de los trabajadores de Everest, la carrera de El Salvadoro en la Bañeza, el final de los 101 kilómetros peregrinos, os traemos la crónica de Isabel Galán  de la Tebaida 2014, antes de correr la de este año.

fotos de la tebaida

La Tebaida: una experiencia compartida
6:45 de una fría mañana de primavera. Nos disponemos quince componentes de LeónCorre para nuestro próximo reto "runner": La Tebaida, una carrera de montaña en el Bierzo, con distancia de 22 km que transita por el Valle del Silencio, de hermoso nombre e impresionante presencia.

Disfrutando desde el viaje
Saliendo en dirección Ponferrada, el viaje transcurre muy ameno, entre conversaciones y anécdotas de los compañer@s, hasta que comenzamos una carretera de alta montaña que nos lleva hasta Montes de Valdueza, de curvas varias y espacio estrecho y sinuoso. Nos cruzamos con algunos ciclistas, entre los cuales alguno lleva dorsal, por lo que deducimos que ya están realizando su singular calentamiento antes de la carrera -así se las gastan algun@s deportistas-

Primer tramo: disfrutando y sufriendo
Después de cruzar el primer riachuelo y respetando mi propio ritmo, voy tomando posición entre los últimos del pelotón: eso sí, disfrutando cada sensación y cada emoción que transmite el paisaje, de una imponente y singular belleza. Pronto empezamos a subir por un desfiladero en forma de zigzag, sembrado de preciosas malvas reales, auténtico deleite para  la vista. La subida se hace algo dura, pero me encuentro muy bien, subiendo a mi ritmo.

Superado el primer obstáculo, me detengo en el primer avituallamiento donde me indican que quedan 4 km para llegar al punto de control situado en Manzaneda, a mitad del recorrido. Voy justa, perdí mucho tiempo en la bajada, pero la senda se hace muy amena y me permite trotar de continuo a buen ritmo, aunque estoy pendiente del reloj; es entonces cuando acecha el primer fantasma e intenta convencerme de que no llegaré, pero ¡lo que es la mente…!

Empiezo a recordar la crónica de mi compañero Rubén en su última aventura en Alto Sil y esto me da fuerzas para acelerar el ritmo, intentando controlar mis pies para que no  me hagan tropezar, y pensando en lo bien que me sentiré una vez que llegue a Meta. Si he de morir, que sea con las botas puestas; así pues, y sin darme cuenta, ya estoy en la segunda bajada: no es técnica, pero sí bastante pronunciada, así que me dejo resbalar y llego a tiempo.

Segundo tramo: tesón y aguante
Al paso del control,  decido caminar por la pista que asciende lentamente hacia un lugar que desconozco. Miro a mi alrededor: no hay nadie delante, tampoco detrás…  entonces aparece el segundo fantasma que me acompaña durante 10, 20, 30 minutos… estoy caminando sola por un precioso bosque; es un sentimiento totalmente nuevo para mí, diferente, pero que no me disgusta. La sensación de estar sola por fin desaparece, estoy tranquila, escuchando el silencio, respirando y fundiéndome en el entorno; entonces noto que me encuentro en paz, feliz, fuerte, no tengo miedo.

Al final de la pista  asoma el pueblo donde se encuentra el segundo avituallamiento. Ya puedo ver a más corredores, ahí está mi compañera Emi, tomándose algo. Intercambiamos unas palabras, ella decide proseguir su carrera mientras tomo algo y hablo un poco con los voluntarios (que por cierto, ¡qué grande la gente que se ofrece para servir tan desinteresadamente a los corredores!).

Y lo que espera al final del camino…
Y seguimos por otra pista, donde esta vez ya voy acompañada por otros corredores. Estoy muy animada, me encuentro intacta de fuerzas y la mente también está a tope. Transcurre la carrera por un sendero de raíces, subidas y bajadas casi constantes, tercera bajada hasta la carretera, y aquí empieza la prueba final: 2 kilómetros de subida casi continua que someten a prueba las piernas que empiezan a notar la fatiga. Voy bien, aunque renuncio a trotar. Aparecen varios Trail runners  que bajan en sus coches y que terminaron hace tiempo la carrera, y que me animan y dan fuerzas para coger impulso y seguir.

Última bajada, sigo encontrándome bien pero voy con cuidado porque sé que en este momento las piernas ya cansadas podrían tropezar; y por fin, llega la subida final: unos 300 metros que se hacen eternos hasta llegar a Peñalba. Entro en el pueblo acompañada de otros dos corredores, y veo a Laura con su cámara esperándome para sacar foto.
Por fin entro en Meta. Veo las caras de Ana, Natalia, Iván, Marta, César, Jairo, Salva, Jesús, Aarón…

Total 1000 metros de desnivel positivo y otro tanto de desnivel negativo. He tardado 3 horas 52 min. en vivir una experiencia inolvidable y que ciertamente me ha ayudado a crecer como persona.

Pero como dice en algún lugar de la camiseta de la organización: "Tu superación es la nuestra", y aquí puedo decir: ¡Lo conseguí! Gracias a la organización, así como a tod@s los voluntarios por hacerlo posible.



jueves, 1 de mayo de 2014

La Tebaida Berciana de Eva

Hoy os traemos un resumen de la Crónica de Eva en la Tebaida Berciana celebrada el pasado domingo. Ya sabeis que estamos abiertos a todas las colaboraciones y si eres organizador envianos la información de tu carrera a mediamaratonleon@hotmail.com y la publicaremos.

La Tebaida Berciana

"Podríamos decir 9ª Carrera por seguir con la numeración, o tal vez 1ª Carrera de Montaña porque tal y como yo presuponía, esto es algo que no tiene nada que ver con una carrera de asfalto!
Desde que decidí participar en esta carrera, no he dejado de estar un poco nerviosa, o quizá más bien ansiosa. Un nuevo reto. Quizá por encima de mis posibilidades? Hubo gente que me dijo que estaba loca... que como se me ocurría correr una carrera de montaña de vintitantos km sin haber corrido primero una media maratón! Bueno, conforme se va acercando el momento, nervios, más nervios...
La tarde-noche previa, me dedico a leer crónicas, blogs de runners, consejos pre-trials...vamos, todo lo contrario a las recomendaciones de leer una novela o ver una peli para desconectar... así que me costó bastante dormir y lo hice bastante mal. Cuando sonó el despertador a las 6 de la mañana tenía la sensación de no haber descansado lo suficiente, pero... Hay que ponerse en marcha!
Después de un largo y tortuoso trayecto, especialmente el último tramo, a pesar de la prudencia de la excelente conductora que nos dirigía, llegamos a Peñalba sobre las 9 de la mañana. Tiempo suficiente para recoger el dorsal, ir al baño varias veces y calentar un poco...
Comenzamos atravesando el pueblo de Peñalba, pero con los nervios casi ni me fijo. Me dejo llevar por la multitud pero enseguida empiezo a aflojar y me empiezan a adelantar un montón de corredores... Entre ellos Cristina, que en los primeros metros se mantuvo detrás mío pero enseguida se puso por delante y la perdí. Bueno, contaba con ello!
A los cinco minutos aproximadamente me doy cuenta de que no he puesto en marcha el Garmin y mientras coge la señal...pues al final unos diez minutos de diferencia, unos dos kilómetros!
Comienza la subida y como ya me he quedado de las últimas pues vamos todos más o menos a la par en fila de a uno. Y yo, que he venido a disfrutar lo más posible, no me importa que me adelante alguno que otro más cuando me paro a sacar alguna fotografía!

La Tebaida Berciana

Después de este arroyo, creo recordar que comienza una fuerte subida que te acaba de reventar si es que ya no lo estabas. Creo que este año era una nueva alternativa para evitar la carretera. En este último tramo reconozco que hay momentos en los que dejo de disfrutar de la carrera y me planteo si realmente compensa el enorme esfuerzo, pero son pensamientos pasajeros, claro que compensa!!

Aprovecho para felicitar a la organización que realizó una extraordinaria señalización. Bueno, yo no es que tenga mucha experiencia en esto, pero yo que fui sola prácticamente toda la carrera no me sentí perdida en ningún momento ya que en cuanto podía sentirme un poco despistada aparecía enseguida  una cinta roja y blanca que me indicaba que iba por buen camino.

Y no me lo podía creer cuando al cruzar la carretera me dicen que sólo queda 1 kilómetro. Qué alegría! De repente se escapan todas las malas sensaciones! Sin embargo creo que fue el kilómetro más largo de toda mi vida... Menuda rampita al llegar al pueblo! Joder qué cuesta! Y es que no se puede decir de otra manera... Menos mal que en los últimos metros llanea el terreno para así no entrar en meta arrastrándome!
Llegué feliz, muy feliz! 3 horas, 53 minutos